viernes, agosto 01, 2008

Creamos nuestra realidad

Cada vez queremos menos, y por ende, cada vez tenemos menos.
Sí, cada vez deseamos más bienestar, más salud y mayores niveles de felicidad; cada vez tendremos más. Cada pensamiento es una frecuencia con fuerza.
Es fundamental saber elegir la manera de pensar: nuestros sentimientos, aspiraciones y deseos; el modo de ver el mundo y a nosotros mismos. El dominio de la mente abre anchos caminos de esperanza. Significa que podemos empezar a reformar nuestra vida y nuestro carácter, a reconstruir nuestros vínculos, a progresar en medio del stress de la vida cotidiana y convertirnos en la clase de persona que deseamos ser.
La mayoría de la personas viven a merced de las circunstancias y van a donde la vida los lleva.
Ahora, ¿Es esta la vida, ser empujado de un lado a otro por las circunstancias hasta que llegue a su fin? ¿Es esto lo mejor que puede lograr un ser humano? ¿Existe una clave para nuestro destino? ¿Depende de nosotros o esta prefijado por los astros?
Somos el resultado de lo que hemos pensado y estamos formados y moldeados por nuestros pensamientos. Por ende, lo que seremos mañana depende de lo que pensemos hoy. No hay que tratar de controlar el futuro, hay que trabajar sobre lo único que podemos aprender a controlar: nuestras propias reacciones. Si podemos elegir nuestras reacciones, hemos dominado a la vida; de lo contrario nos limitamos a reaccionar a los hechos de la vida perdiendo libertad. Vamos a donde la vida nos lleva. No hace falta que las circunstancias sean perfectas, depende de poder desarrollar nuestra habilidad mental para manejar cualquier clase de ola que nos envié el océano, como lo hace un surfista avanzado que no necesita pedir que las olas sean perfectas.
Entrenar la mente es cuestión de práctica.
Depende de vos como será tu vida mañana.


"El Conocimiento esta estructurado en la Conciencia"

Aprender a poner límites

Saber poner límites a tiempo, a quien corresponde y en su justa medida es gran un “arte”.
Los límites no son fáciles de manejar y están directamente relacionados con nuestros deseos, expectativas y con las relaciones entre padres e hijos, amigos y familiares. Podríamos hablar también de los límites para con uno mismo y en la pareja, hasta donde ceder y cuando decir “no”. Cuando una pareja se forma necesita alcanzar acuerdos sobre diferentes cuestiones: tiempos individuales y compartidos, ocio y deberes, trabajo y tareas domésticas, salidas con amigos; y por supuesto, el tipo de relación que quieren tener entre ellos. Sin embargo, estos temas no se suelen hablar de manera explícita. A veces, la pareja funciona bien, pero otras, por desgracia, no es posible y los conflictos que surgen en la convivencia y rutina diaria empiezan a enturbiar el vínculo afectivo.
Como verán el tema de los límites es muy amplio e interesante. Pero hoy, me voy a focalizar en un aspecto particular de los límites sobre el que me consultan a menudo padres de niños y adolescentes: “¿Es necesario que le ponga límites a mí hijo?”
La experiencia familiar de los progenitores actuales ha influido de forma notable, ya que hace 25 años, adultos formados con una educación familiar estrictita y rígida, se entrenaron en la tarea de ser padres, convencidos de que había que superar el autoritarismo que habían sufrido. Eso empujó a muchos de ellos a dejar hacer, a no llevar la contraria al hijo para que no sufriera problemas psicológicos, a no usar castigos como método de aprendizaje, a satisfacer caprichos, a proteger a los hijos e incluso en algunos casos, a desprestigiar o desautorizar a otros educadores y maestros.
Ahora bien, tanto la permisidad total como la sobreprotección pueden generar consecuencias muy negativas en el desarrollo emocional de un niño. Tampoco es conveniente aplicar el autoritarismo….
Los niños deben ser guiados por los adultos para que aprendan a realizar lo que desean de la manera más adecuada. Es fundamental establecer reglas para fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal; pero los límites deben basarse en las necesidades de cada niño. Hay que tener muy presente que lo que se limita es la conducta, no los sentimientos que la acompañan. A un niño se le puede pedir que no haga alguna cosa, pero nunca se le puede solicitar que no sienta algo o impedirle una emoción o sentimiento. Los límites deben fijarse de manera que no afecten el respeto y la autoestima del niño. Es decir, se trata de poner límites sin que el chico se sienta humillado, ridiculizado o ignorado.
Muchos padres utilizan como método de castigo los sermones, que son poco efectivos y alteran a las personas. Tampoco es conveniente calificar o juzgar al niño, simplemente hay que señalarle el problema; mostrándose firmes pero tranquilos. Un gesto de firmeza y serenidad, acompañado de pocas palabras será más efectivo que un discurso. Hay que tener en cuenta que los niños y adolescentes responden a los hechos, no a las palabras. Por eso, para que un límite tenga sentido en el proceso de aprendizaje, debe tener una base de coherencia. La misma es trasmitida por los padres a diario con sus conductas, ideas y sentimientos.
Por otro lado, es normal que los adolescentes desafíen a los padres porque están probando hasta donde se puede llegar, para tener mayor claridad de la estructura de esos límites. Los padres de adolescentes deben volver a aprender a criarlos y protegerlos, brindándoles amor y poniéndoles límites, pero sabiendo que ellos pelearan duramente para no aceptarlos. El adolescente quiere y necesita esas reglas, pero también las pelea. Y está bien que así sea, porque esto ayuda a configurar su autonomía. Al poner un límite justo, los padres ejercen una función de cuidado, amparo y protección.
Los límites tienen que ser un medio, no un fin. Cuando ellos existen, uno puede actuar y elegir. Debemos darles límites a los adolescentes, con el deseo de que crezcan libres, capaces de elegir y de disfrutar de la vida.
Es evidente, que los límites juegan un papel primordial en la educación de nuestros hijos. Pero hay que aprender a utilizarlos sabiamente para evitar que se conviertan en una herramienta represiva y sin sentido.

jueves, julio 31, 2008

  • ¿Le tiene miedo al éxito?
  • ¿Se siente un esclavo emocional?
  • ¿Le hace caso a su intuición?
  • ¿Se siente inferior a los demás?
  • ¿Ud. supone o es inteligente?
  • ¿Puede manejar sus emociones?
  • ¿Conoce su nivel de Inteligencia Emocional?
  • ¿Esta abierto a nuevas posibilidades?

lunes, julio 21, 2008

Psicodinámica Emocional

Cuando las personas logran desarrollar Autoestima y equilibrio emocional, aprenden a ser dueños de sus emociones, en vez de esclavos; enfocando su energía en conseguir sus deseos y objetivos más profundos.
Cuando desarrollamos empatía y comprensión hacia la postura de otra persona, somos capaces de entender mejor las situaciones emocionales, respondiendo en forma apropiada para evitar conflictos.

La Felicidad es una elección

sábado, junio 21, 2008

¿Qué es lo esencial?


A lo largo de nuestra vida vamos adoptando casi sin darnos cuenta distintas creencias e ideas que van moldeando nuestra manera de pensar y condicionando nuestro comportamiento. Pensamos una cosa, sentimos algo totalmente distinto y terminamos haciendo otra cosa que esta muy lejos de ser lo que deseamos en nuestro interior. Adoptamos mandatos que van estructurando nuestro inconsciente y debemos cumplir con ellos al pie de la letra para ser aceptados. Esta adopción se va transmitiendo de generación en generación. También adoptamos costumbres, vestimentas, formas de vivir y hasta hábitos que acompañan a diario nuestra vida. No sabemos de donde vienen ni porque los realizamos. Nos preocupamos por las formas y dejamos de lado el contenido, lo esencial de la vida. No podemos ver a estas creencias que nos sostienen e incorporamos en forma inadvertida, pero según como sean nuestras creencias será nuestro modo de accionar. Adoptamos gustos, intereses, estilos y modelos sociales, culturales, económicos y políticos consciente e inconscientemente. Casi sin darnos cuenta de que es la vida y para que vivimos formamos parte de un sistema que digita nuestra existencia como si estuviéramos en un gran circo. El hombre moderno esta bien vestido, bien alimentado, sexualmente satisfecho pero no es Feliz. Hay mucho más por adoptar, debería haber en las personas más y mejor aptitud para dar y recibir. Deberíamos aprender a tener mayor autocontrol para dirigir nuestra atención y nuestros pensamientos. A todo lo que le ponemos atención crece. Por ende, si dirigimos nuestra atención hacia situaciones y emociones negativas, éstas creceran en nuestra conciencia. Todas las cosas a las que le prestamos atención componen nuestra conciencia. En algunas personas, su atención se ve afectada por pequenas areas de crisis, pedacitos de negatividad que parecen insignificantes por sí mismos, pero que juntos son suficientes para mantener fatigada la conciencia. Los psicologos vemos a diario gente en este estado que se quejan de depresión leve, fatiga y ansiedad sin motivo. Estas personas tienen mentes muy inquietas y su experiencia interna es de desamparo: nunca llegan a una crisis total, pero tampoco enfocan sus energías adecuadamente. Motivo por el cual tienen dificultad para cumplir sus metas y para comunicarse con su entorno ya que no pueden escuchar y captar las necesidades de sus familiares y amigos. La mayoría de los desordenes familiares y los problemas físicos, se originan a causa de la tensión mental, como resultado de ansiedades y fracasos en la vida.
La felicidad es sin duda el resultado de la satisfación de las necesidades y deseos de nuestra mente, y esta brinda la base para la claridad y estabilidad. Una mente que no tiene conciencia de sí misma ni de sus deseos y metas, dificilmente podra comunicarse, escuchar y comprender otros. Una mente inmadura, preocupada, llena de problemas, nunca podrá transmitir estabilidad en su ambiente, al contrario agota e irrita.
Padres de adolescentes me consultan preocupados por la falta de comunicación con sus hijos; y cuando converso con los adolescentes manifiestan una gran necesidad de ser escuchados, comprendidos y valorados; y que la única motivación de sus padres no sea su èxitoso rendimiento académico. Eso es solo una parte de la vida.
Hasta que el Ser humano no empiece a ocuparse de lo esencial en la vida y descubra en su interior las respuestas a sus problemas seguirá repitiendo esquemas sin ser feliz. Pero lo que es más grave, guiando a las nuevas generaciones en la ignorancia y en falsas creencias. Un padre debe descubrir el conociemiento para luego poder trasmitírselo a su hijo.
El hombre debe expandir su mente consciente para eliminar el sufrimiento y lograr la satisfacción.

Comenzar a Crecer

Hay personas que no saben o no quieren renunciar a ser un hijo para empezar a ser un padre o una madre. Esta es una dificultad que se puede dar a cualquier edad y que hace que la persona no pueda comprometerse afectivamente con otro en vínculos estables o bien, que busque en sus parejas a un padre/madre. Esta “madre” asume un rol de protectora y se hace cargo de las responsabilidades que el hijo no puede digerir.
Con el correr de los años, cada persona empieza a orientar su vida hacia una determinada dirección. Comienza a elegir, a comprometerse con sus deseos y a establecer metas para su vida.
El problema surge con la negación de superar la etapa psicológica de la adolescencia y/o juventud y resistirse a crecer y a afrontar responsabilidades de la vida adulta. Esto ocurre en individuos con una edad cronológica adulta pero con la mentalidad de un niño/a.
El hecho de no poder superar mentalmente este estadío ocasiona diversos problemas emocionales, como dependencia y baja autoestima ya que la persona lo quiere todo y no quiere renunciar a nada de lo que tiene ni esta dispuesto a poner algo de su parte para conseguir logros, metas y soluciones a sus problemas. Para ellos es más fácil la queja y el lamento. Se quejan de todo y atribuyen la culpa de sus problemas a los demás. No se pueden hacer cargo de sus vidas. A la vez, tampoco son conscientes de lo que quieren y no pueden comprometerse con nada ni con nadie.
“Peter Pan” es el personaje ultra famoso que James Barrie escribió en 1904. Peter Pan fue utilizado por varios autores para representar el niño que todos llevamos adentro, que esta centrado en sus propias demandas y necesidades. Más recientemente se hizo una analogía entre este personaje tan popular y las personas que no quieren crecer y que continúan pensando, sintiendo y comportándose de manera irracional e infantil.
En la actualidad, se observa en ciertas personas lo mismo que ocurría con los habitantes del país imaginario de Nunca Jamás: “No querer crecer nunca”.
Una de las características que sobresalen en las personan que padecen este Síndrome de Peter Pan (así lo llaman en la actualidad) es la inmadurez afectiva. Como formas claras de inmadurez se dan la inseguridad, la falta de confianza en uno mismo y una autovaloración negativa. Estas personas suelen sentirse mal cuando las rechazan o reprueban y buscan y necesitan la aprobación de otro.
El no querer asumir responsabilidades es otra característica de inmadurez. Estos Peter Pan suelen parecer seguros de sí mismos, hasta incluso arrogantes pero en el fondo se sienten temerosos y vulnerables. Son capaces de entrar a una reunión y cautivar rápidamente al público, no pasan desapercibidos; pero en realidad este hombre/mujer es indeciso, inseguro y sobretodo teme que no lo amen. Tienden a tapar sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticia; y viven escondiéndose detrás de fachadas y excusas para no actuar y resolver sus conflictos.
El gran compromiso que evitan en realidad estas personas es consigo mismos.
Por eso, es fundamental el autoconocimiento para poder empezar a conectarse con lo que sienten y ver que quieren y a donde quieren llegar. Así deben permitirse enfrentarse con la realidad y comenzar a manejarse de una manera autónoma y sin una Wendy que resuelva todos sus problemas.

martes, marzo 04, 2008

Editorial: Animarse a más

Cuando estábamos en la etapa escolar o al comenzar nuestra carrera universitaria, la mayoría de nosotros, hemos aprendido que el “fracaso” es algo negativo. Y a su vez, aprendimos que el éxito es algo positivo y que conviene esforzarse para alcanzarlo. “Si queres llegar a la cima vas a tener que matarte estudiando para los finales y romperte el lomo para continuar trabajando en esta carrera…” eran palabras que solían decir padres y profesores en esa época. Por ende, nos quedo como algo natural el hábito de temerle al fracaso y el deseo por conseguir siempre el éxito.
Sin embargo, recientemente, se ha descubierto un indicador muy asombroso: el éxito también puede ser tan temible o más que el fracaso.
A diario, vemos personas con mucho potencial que desperdician intencionalmente la oportunidad de alcanzar sus metas; de la misma manera, conocemos hombres y mujeres que a pesar de tener las cualidades y condiciones necesarias evitan dedicarse y trabajar para lograr un valioso objetivo; o lo peor de todo, individuos que cuando están a punto de alcanzar una posición deseada, ya casi llegan, se echan atrás. Estos comportamientos, que aparentan ser inconscientes, son una consecuencia directa del temor al éxito.
Es muy común que el miedo al éxito traicione a los deportistas en los momentos importantes o decisivos para lograr sus objetivos y el triunfo en su disciplina.
El éxito tiene un costo muy alto, no solo para llegar hasta él, sino para sostenerlo. Y acá es donde empieza el miedo al éxito.
Primero, tenemos miedo de no ser capaces de lograr el éxito. Después, tememos no estar preparados para manejar la responsabilidad del éxito o de no merecer las cosas buenas y el reconocimiento que nos llegan como resultado del éxito. Y más adelante, nos asusta el hecho de cometer errores o perder la posición alcanzada; tenemos miedo de no poder sostener el progreso. La gente teme descubrir que el resultado alcanzado no era el deseado.
Es increíble, pero es así: miedo al éxito. Lo palpamos constantemente. En el trabajo, en la familia, en la facultad, en los negocios.
Como el éxito trae consigo cambios sociales, con la familia y los amigos e implica un nuevo status y más responsabilidad; muchas veces, es más fácil permanecer en el mismo nivel para mantener el equilibrio y quedarse en el lugar que se encuentra para sentirse cómodo, considerando que es el lugar que le corresponde por costumbre. Esto tiene su explicación en raíces inconscientes, aunque también puede darse por aspectos conscientes. Algunas personas tienen actitudes auto-destructivas (dicen que todo esta mal aunque no sea así en realidad), otras tienen miedo de tomar decisiones y hay quienes pierden la motivación para crecer; mientras otros experimentan sentimientos de culpa o ansiedad al progresar.
Para muchas personas, el perder o fracasar acarrea consigo ganancias (beneficios secundarios) como darle pena a otros, recibir cariño, protección, afecto, cuidado y convertirse en el “pobrecito”. Por ende, a veces, la persona gana más perdiendo que triunfando. Hay dos fuerzas dentro de nuestro, una desea ganar y la otra quiere perder.
Buscar el éxito, implica cambios y enfrentar la incertidumbre de lo nuevo.
Esta incertidumbre es la puerta del crecimiento interior.
La evolución debería ser algo natural en el hombre, sin tensión, aspirando a niveles de felicidad cada vez más altos. Tenemos todo el potencial necesario para lograrlo en nuestro interior. Depende de nosotros y de nuestra elección. Es posible animarse a más.

gonzalobw@gmail.com

lunes, febrero 11, 2008

Juntos y Solos

Fantasmas Urbanos
Ni los millones de teléfonos celulares, ni el chat, ni la facilidad para viajar logran llenar el vacío interior que crece en la mayoría de los occidentales.
En los últimos años la soledad ha sido considerada como un problema clínico, que requiere una atención especifica y cierto trabajo interior para superarla.
El tema ha cobrado mucha importancia, ya que tiene una alta incidencia en la población en general.
Para muchas personas el sólo pensar en la soledad las deprime y les produce miedo o angustia. Psicológicamente, es la ausencia, real o percibida, de relaciones sociales satisfactorias y se presenta con síntomas como depresión, ansiedad, insomnio, consumo de drogas, alcoholismo y desadaptación.
Predomina un gran sentimiento de vacío interior. Una manera de lograr satisfacción en los vínculos, es ayudando y haciendo felices a los demás. Dando sin esperar recibir.
La soledad es el sentirse solo, aunque se este acompañado. Las personas se sienten aisladas, diferentes a los demás, se quejan de que nadie los entiende y de que a nadie le importan. Algunas personas son solitarias por las dificultades que tienen para iniciar una relación o para profundizarlas; pero la mayoría de las personas, experimentan un estado de soledad ocasional, por ejemplo después de trabajar o los fines de semana.
Este sentimiento de soledad puede ser cambiado, y para eso se necesita un nuevo enfoque para encarar la vida, desarrollar actitudes cognitivas y conductuales y autoconocimiento.
La razón por la que sentimos soledad es por nuestra poca autoconfianza. Creemos que estamos solos en la vida, a merced de las dificultades, de las carencias y de las aflicciones. Y no nos damos cuenta que adentro nuestro hay un potencial ilimitado de energía y satisfacción que nos permitiría ser Feliz y hacer felices a los demás.
Sentimos que estamos solos y que no podemos con todo. Si no podemos ver todo nuestro potencial interior es porque estamos muy ocupados mirando la fantasía de la vida que nuestra mente nos proyecta. Embelesados con tanto entretenimiento o atareados con preocupaciones y problemas nunca tenemos tiempo para nosotros mismos y menos para mirar hacia adentro.






jueves, enero 31, 2008

Relax


La relajación nos permite alcanzar el equilibrio necesario para superar el stress, evitar estar a merced de nuestros nervios y emociones; y nos posibilita alcanzar un óptimo desarrollo del potencial físico, mental y creativo.
Para algunos Médicos y Psicólogos la Vida es sinónimo de Salud; y la salud es y debería ser el estado natural del ser humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como “algo más que la ausencia de enfermedad”. La salud es un estado de bienestar y plenitud integral a nivel físico, mental, espiritual y social. Una persona que vive en un estado saludable se siente alegre, contenta, con energía y ganás de trabajar.
El primer paso para alcanzar el equilibrio psicofísico es el descanso y la relajación neurofisilógica. Es necesario que el cuerpo y la mente tengan acceso a un descanso profundo y puedan recuperarse después de la actividad diaria; sino reciben el descanso suficiente para la restauración del equilibrio, el stress y las tensiones empiezan a invadirnos. Una vez que eliminamos las tensiones y nuestra mente esta relajada y despejada, podemos observar como surgen con facilidad las ideas y la florece la Inteligencia Creativa. Maharishi Mahesh afirma que “El stress es lo que bloquea la expresión completa de la Inteligencia Creativa”. Así, una persona sin tensiones y tiranteces en su Sistema Nervioso, es una persona que utiliza al máximo su potencial de inteligencia y creatividad.
El stress es la acumulación de tensiones y presiones mentales y físicas (normales y anormales) a las cuales nos someten las distintas circunstancias de la vida. Los generadores de tensión son aspectos básicos de nuestra vida social y psicológica. Por su parte, el médico Hans Selye definió al stress por primera vez en 1935 y lo denominó como “la reacción no específica del cuerpo ante cualquier circunstancia exigente”. El stress no depende del hecho exigente en sí, sino de los recursos y fuentes internas con los que cuenta la persona para enfrentarlo. Por eso es importante fortalecer nuestro sistema nervioso.
Una mente relajada es una mente libre, capaz de crear, sentir y amar espontáneamente. A mayor nivel de relajación, mayor nivel de creatividad.
El Sistema Nervioso es físico, y el funcionamiento correcto del mismo depende de su condición física; la cual se halla influenciada por el ejercicio que realizamos, el esfuerzo, el descanso, la relajación y la alimentación. Por ende, es necesario que la persona experimente una correcta relajación neurofisiológica
La relajación es un componente esencial en la vida del hombre.